miércoles, 16 de mayo de 2007

hacer paz con las mates



las matemáticas están en todo.
yo las odio, siempre las odié.

esas cosas abstractas, sobre todo. esas fórmulas insignificantes en apariencia, encontrar algún resultado en el que no tenía el menor interés más allá de acertar a encontrarlo por vía de un método predeterminado e impuesto, todo nada más para obtener una nota mayor a 13.

lo mismo hubiera dado que pusieran ante mí una caja vieja llena de herramientas y me dijeran: "anda, encuentra el juego de destornilladores philips calibres 1 al 5, ordenándolos cronométricamente siguiendo el método antisemita de pericles-montesquieu. 15% de tu nota final."

pero más temprano que tarde me di cuenta de que las matemáticas están en todo, y de que las matemáticas no son números, sino que los números son letras inventadas por los humanos para hablar y entender eso que llamamos matemáticas, pero que tal vez la naturaleza llama --sin necesidad de ponerle nombre-- Vida. Universo. Todo.

entonces pude ver que las matemáticas son hermosas, a su manera y desde el muy reducido huequito por el que soy capaz de verlas y usarlas.

cuando he tenido que tomar medidas, dividir secciones, diagramar un espacio incómodo y desigual en X o Y columnas de Z,x cms de ancho cada una, cuando he tenido que hallar con precisión cuántos frames para tan sólo una de veinte partes de una animación, cuando he tenido que sacar cuentas para saber cuánto puedo comprar sin que me falte el dinero...

cuando esos momentos, y cuando he logrado obtener el resultado que yo realmente deseo, usando mis propios métodos, mi propio estilo, cuando veo que los números me han ayudado en vez de haberse burlado de mi, he visto que las matemáticas son en realidad algo hermoso. con su propio ritmo y su propia respiración.
la música es matemática.
la poesía es matemática.
la danza es matemática.
los números: son sólo un invento humano. son herramientas. son nombres para algo que es demasiado grande para ser nombrado, o que tal vez ni siquiera exista.

entonces inventamos los números --o lo que nosotros llamamos Matemáticas-- para ayudarnos a entender un poco todo eso.

y miro la superficie de papel o de píxeles en la que se muestra el nombre cifrado de alguna incorpórea entidad matemática universal, y siento un secreto y pequeño placer de haber, al fin, logrado hacer las paces con ella. a pesar de que todavía me hace bailar del miedo la sola mención de un destornillador philips.


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